NOTAS SOBRE COMICS

NOTAS SOBRE COMICS

 

SOBRE ALGUNOS ELEMENTOS QUE ANTECEDEN AL

DESARROLLO DEL COMIC

 

Por ONOFRE DE LA ROSA

El cine es un magnífico antecedente de la historieta, aunque ambas formas de expresión apelan a características particulares para la elaboración de su discurso.

Se sabe que el cine, en el proceso de su constitución, consideró aspectos propios de la época cavernaria, sin que por ello se desvirtúe la esencia de la Octava Maravilla del mundo. Las anotaciones que llevó Aristóteles (384-332 A.C.) sobre la formación de una imagen exterior en una de las paredes del aposento en que se encontraba, sirvieron a la prehistoria de la fotografía, que a su vez se constituye en fundamento de la cinematografía.

El cómic o historieta, por su lado, busca sus huellas primeras en manifestaciones antiquísimas y variadas. A diferencia de la caricatura, la fotografía, la pintura o el cine, el cómic encuentra limitaciones importantes que le impiden designar paradigmas o arquetipos que puedan considerarse únicos precedentes de su aparición.

No es suficiente contactar las manifestaciones rupestres, el arte prehistórico, los tapices varios de las simples representaciones visuales, para asignarle de inmediato una correspondencia con el surgimiento del cómic. La mera representación visual no implica que se esté ante un antecedente directo del cómic. Sin embargo, es importante tomar en cuenta los caracteres asimilados por el cómic para su expresión icono-significativa.

El cómic hereda aspectos fundamentales de las artes plásticas y del cine. Ligado en cierta forma y de manera directa a la técnica de la caricatura, de la pintura o dibujo, la historieta logra estructurar su propio contenido expresivo. Su técnica iconográfica se fundamenta en líneas, masas, caracteres, habla, representación onomatopéyica de la realidad y toda una gran capacidad de creación visual. Surge con características periodísticas bien definidas, o delineadas, que marcan su aparición y desarrollo progresivo.

Lo antes dicho no invalida el criterio de que es un conjunto de elementos que aunque no puedan ser considerados como antecesores inmediatos del cómic, si establecen, en cambio, un punto de contacto que se manifiesta en forma de apoyo a la aparición definitiva de la historieta.

Atendiendo a esas condiciones, se puede afirmar que el cómic no es sólo un producto de la competencia periodística de finales del siglo XIX, sino que deviene necesidad de representación social como producto de la transformación misma de la sociedad.

Tanto los adelantos técnicos como el desarrollo social, político y económico de los pueblos, influyen de manera directa en la aparición del cómic.

No es una expresión figurativa aislada, desvinculada de los factores que alteran el proceso social. Es un producto de la confrontación social y de las necesidades propias de la sociedad.

Se puede señalar un conjunto de elementos cuya significación, directa o indirecta, influye en la aparición de la historieta.

1. Las representaciones visuales que hoy se conocen de los primeros tiempos de la humanidad tendieron a reflejar la sociedad mediante la elaboración de una perspectiva, otorgándole un valor expresivo a las imágenes para reflejar allí sus sentimientos y deseos.

Los trazos que aparecen en las cuevas de Altamira, Lascaux y otras, no pueden ser olvidados como antecedentes lejanos del cómic, como también lo fueron del cine, la pintura, etc.

2. La pintura y el dibujo, junto a la cerámica y los lienzos, deben considerarse también como contribuyentes magníficos de la historieta pues de éstas el cómic va a heredar conceptos fundamentales de líneas, masa, tono, ritmo, perspectiva, composición, etc. Como antecedentes directos del cómic, la pintura y el dibujo aportan rasgos esenciales e imprescindibles para su surgimiento.

3. La caricatura constituye uno de los más directos antecedentes de las historietas desde el punto de vista compositivo y de realización de contacto con recursos originalmente similares.

La palabra caricatura es de procedencia italiana, y ya para finales del 1500 había aparecido, inventada por los hermanos Agustín y Aníbal Carraci, boloneses.

En las primeras décadas de 1700 la caricatura adquiere gran popularidad y entona frecuentemente toda suerte de género expresivo para que en 1830 naciera el primer periódico La Caricature (en planchas litográficas). A partir de ahí el medio técnico permite la difusión, extensamente, de la caricatura y con ello se abren las posibilidades del surgimiento posterior, pero seguro, de las tiras cómicas. Tan significativo es esto que apenas treinta años después, en 1860, aparece la primera tira cómica.

El surgimiento de la historieta como medio masivo estuvo siempre en deuda tanto con la caricatura como por otra parte con el adelanto técnico de la impresión, que va a permitir que se reproduzca y expanda ampliamente.

La aparición cierta de la primera historieta se debe a Wilhen Busch, alemán que desarrolló el primero y verdadero personaje de la historieta o tira cómica, sobre todo oponiéndose a la caricatura que ya entonces había alcanzado un amplio desarrollo.

El marco contradictorio, la expresión y el reconocimiento de quienes aportaron directamente a la aparición y desarrollo del cómic, pasa a formar parte de la historia en sí de éste. (REVISTA AHORA No. 878* 22 DE SEPTIEMBRE DE 1980).

 

 

 

LOS MUÑEQUITOS

 

El siglo XX irrumpió en la historia con el naciente grito de las más especiales manifestaciones de la comunicación.

Superadas las primeras huellas de finales del siglo XIX, el cine emergió como la octava maravilla del mundo, mientras los cómics y el jazz comenzaban a perpetuar un reinado que transformaría decisivamente el marco de su acción social.

La era de la radio, TV, etc., y del rápido desarrollo electrónico al procrear los mass media (medios masivos de comunicación), también formula un procedimiento sutil pero efectivo, de influencia directa sobre las grandes masas de espectadores, que posibilita le exacta reproducción del sistema social dominante.

El cómic, en su exacta dimensión de medio masivo, se expandió como producto de un momento histórico determinado, violentado por la lucha económica que acontecía en EE.UU. y que daría origen al llamado periodismo amarillo. Pero la gran difusión que recibió la historieta fue producto, también, de los grandes adelantos técnicos de impresión.

En realidad los primeros muñequitos o cómics aparecieron en Alemania hacia 1860, producidos por Wilhelm Busch, considerado el padre de la historieta. El primer florecimiento del cómic, empero, se produce en Estados Unidos como producto de la guerra periodística que sostenían Joseph Pulitzer (World), William Randolph Hearst (Mourning Jornal) y Janes Gordon Bennette (Herald), que luchaban por imponerse, cada quien con su periódico, a las grandes masas de emigrantes e iletrados.

A partir de entonces el cómic pasó a ser parte esencial del periodismo escrito, diario o semanal.

La popularidad de los muñequitos, historietas, cómics, paquitos o tebeos, según se prefiera, produce la aparición de un público adicto que asimila y difunde a su vez los esquemas impuestos por ese medio de difusión.

El lenguaje operativo de los cómics siempre resultó atractivo y cuando no fue así, las nuevas técnicas le permitieron mantener un público ávido de cada entrega para observar como su héroe resolvía los más increíbles peligros que pudieran imaginarse.

La fantasía cultivada por la historieta encontró siempre al héroe perfecto que debía encarnar intempestivamente y audazmente en la imaginación el lector para quien ese héroe constituía su aspiración quebrantada por la diferencia que se produce entre la ficción y la realidad.

De esa forma han estado presentes los grandes símbolos de la historieta, que van desde Tarzán, con todo su rastro colonizante, hasta la máxima representación de Superman, cuyos extraordinarios como inverosímiles poderes han estado siempre al servicio de determinadas instituciones cuya principal función es preservar el sistema.

Los cómics sirven al sistema y satisfacen las promovidas "necesidades" de los lectores encantados. La suposición, durante mucho tiempo, de que ese material visual no constituía en sí ningún peligro ha sido descartada y analizado en su forma y fondo para desentrañar las verdaderas manipulaciones ideológicas, psicológicas y sociales que implica cada historieta.

Muchos investigadores han realizado verdaderos aportes al análisis del contenido de los cómics, demostrando que éstos configuran un cierto mundo cuya función básica no es solamente entretener sino, fundamentalmente, crear una conciencia social alienada. Uno de los trabajos más importantes al respecto es el libro Para leer al Pato Donald, de Ariel Dorfman y Armand Mattelart, que inquietó terriblemente a la burguesía internacional, al plantear la falsa inocencia de los muñequitos de Walt Disney.

El American Way of Life (modo de vida al estilo americano) sigue siendo el estado social de aspiración de vida impuesto desde los múltiples muñequitos que van moldeando el pensamiento de niños y adultos.

En esos muñequitos todos los enemigos de "América" (USA), han sufrido grandes consecuencias. El negro, por ejemplo, ha sufrido los peores o los mayores fracasos como ser humano. Ha sido promovido como inepto e incapaz de enfrentar las situaciones de la vida. Es entonces cuando las figuras de Tarzán, El Fantasma, Mandrake El Mago, etc., han tenido que ingeniárselas para lograr salvar a los negros de los más catastróficos peligros, sin cuya ayuda ha de suponerse todos los negros habrían perecido.

Dentro del American Way of Life, también se han dado los Self of made man, es decir los que se hicieron por sí mismos. Es llegando a este punto en donde el desarrollo de la humanidad depende directamente del desarrollo unipersonal e individualista. De esa forma surgieron cientos de héroes donde ellos solos, o con pequeñas colaboraciones, han logrado "salvar" a naciones o países enteros, e incluso al globo terráqueo, de terribles ataques realizados por terribles hombres (rojillos y otros etcétera) que únicamente pueden ser repelidos por ellos como representantes máximos de la inteligencia humana.

Detrás de todo eso la violencia es la máxima expresión del cómic. Esa violencia, sin embargo, no sólo se produce en forma visible, sino que adquiere dimensiones políticas, sociales, etc., al plantearse como arquetipo y como necesidad vital de sobrevivencia de la sociedad.

Una visión general sobre el material diario que vemos en los periódicos, nos permitiría tomar en cuenta el grado de penetración y el nivel de violencia que se promueve a través de un material visual de "simple entretenimiento". Esa breve ojeada nos llevaría a ver la significación de muñequitos tales como El Hombre Araña, Corrigan, Modesty Blaise, James Bond, Kerry Drake, Brick Bradford, Roldán el Temerario, Rick Kirby, Steve Roper, Buck Rogers, El Fantasma y muchos otros, casi todos con características muy comunes entre sí. Otro gran conjunto de muñequitos presenta un rostro "inocente", pero en el fondo plantean los mismos postulados que los cómics anteriores. Basta señalar a Lorenzo y Pepita, El Pato Donald, Avivato, El Ratón Miguelito, etc.

El cómic, en sentido general, revierte la realidad en favor de una ficción estupidizante, alienante, cuya finalidad fundamental es justificar y sostener un sistema totalmente cuestionable. (REVISTA AHORA No.857* 28 DE ABRIL DE 1980).

 

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